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La marca no es el logo: el activo más subestimado del emprendimiento temprano

Hay una conversación que se repite en casi todas las aceleradoras, fondos de inversión y salas de pitch del ecosistema latinoamericano: ¿cuál es tu elemento diferenciador? La respuesta más común oscila entre «la tecnología», «el precio» o «la experiencia del equipo». Rara vez alguien dice: «nuestra marca». Y ese silencio es, precisamente, el problema.

Vivimos en un mercado saturado y, paradójicamente, cada vez más frágil para el emprendimiento. El GEM 2025/2026, el estudio de emprendimiento más comprensivo del mundo, advierte que, si bien las tasas de creación de startups están en niveles récord globalmente, existe una «brecha de supervivencia» que se ensancha: demasiados emprendimientos no logran consolidarse como negocios establecidos. En América Latina, el acceso a financiamiento sigue siendo la barrera más citada, pero hay otra que se menciona menos: la falta de claridad sobre quiénes son y por qué alguien debería elegirlos.

Ahí es donde entra la marca, y no como ejercicio estético, sino como herramienta estratégica.

Una marca bien definida no es un logo bonito ni una paleta de colores coherente. Es la respuesta estructurada a las preguntas más difíciles de un negocio: ¿Qué problema resuelvo? ¿Para quién? ¿Cómo lo hago diferente? ¿En qué creo? Cuando un equipo fundador puede responder eso con precisión y consistencia, está construyendo algo más que un producto: está construyendo un activo.

El reporte Kantar BrandZ del 2026, la referencia más rigurosa en valoración de marcas a nivel global, lo confirma con datos contundentes: el valor combinado de las 100 marcas más valiosas del mundo alcanzó un récord histórico de 13,1 billones de dólares, con un crecimiento del 22% en un solo año. Y su hallazgo central para este ciclo es tan simple como revelador: en un entorno cada vez más fragmentado por la inteligencia artificial, «destacar como una marca significativa y diferente se ha vuelto más importante, no menos». La señal es clara: la saturación de mercado no diluye el valor de la marca. Lo amplifica.

El mismo reporte acuña un marco que todo emprendedor debería conocer: las marcas que crecen son aquellas que son Meaningful (relevantes para sus clientes), Different (percibidas como únicas) y Salient (que vienen primero a la mente). Kantar BrandZ comprobó que las marcas con alto poder de demanda capturan hasta 9 veces más volumen de mercado que sus competidoras, y que los consumidores gastan el doble en marcas con alto poder de precio. Para un emprendimiento en etapa temprana, construir desde ese marco no es un lujo: es ventaja competitiva desde el día uno.

Para los inversionistas, la marca también habla. Martin Guerrieria, director de Kantar BrandZ, lo resume con precisión: «En un mercado tan fragmentado, el crecimiento sostenido viene de la claridad». Un pitch con narrativa definida, propuesta de valor nítida y coherencia visual comunica algo que los números solos no pueden: que el equipo entienda su mercado, su cliente y su posición. Eso reduce el riesgo percibido y acelera la toma de decisiones.

Entonces, ¿cómo construir una marca sin el presupuesto de una gran empresa?

La clave está en los procesos ágiles. No se necesita una agencia de branding de seis meses ni un manual de identidad de 80 páginas. El propio reporte BrandZ señala que las marcas de mayor crecimiento «se enfocan en eliminar fricciones, entregar valor real a la vida de las personas y reflejar contexto cultural»: no partieron de grandes presupuestos, sino de una comprensión profunda de a quién le hablan. Basta con una semana de trabajo enfocado: definir el propósito del negocio, articular los valores que guían las decisiones, describir al cliente ideal con precisión quirúrgica y sintetizar la propuesta de valor en una frase que cualquiera entienda.

A partir de ahí, la consistencia hace el trabajo. El mismo tono en los correos, en el pitch, en las redes sociales, en la forma en que el equipo habla del producto. La marca no se construye en un día de taller: se consolida en cada punto de contacto.

Los emprendimientos que ganan no siempre tienen el mejor producto. Tienen el producto que la gente recuerda, confía y elige. Y eso, en el fondo, es lo que una marca hace bien.

Fuentes: Kantar BrandZ Most Valuable Global Brands 2026 · GEM Global Report 2025/2026